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Aura: nuestra anatomía sutil

El campo áurico y los patrones vibratorios

Para todos los que nos consideramos estudiantes del Yoga y su filosofía, términos como chakra, cuerpo sutil, meridiano, envoltura o aura resuenan con cierta familiaridad.

Ciertas tradiciones de la medicina de Oriente nos hablan de la existencia de cuerpos múltiples, de los cuales uno de los más importantes sería el aura.

Esta entrada contextualiza el significado del campo áurico y expone la importancia del magnetismo en nuestra vida diaria.

Referentes históricos

Existen variedad de biocampos que están ahí para regular las funciones cognitivas, emocionales, espirituales y físicas. Aunque no se ha sabido contrastar su existencia, pese a las múltiples evidencias, al aura se le han atribuido muchos nombres a lo largo de la historia.

Los cabalistas hablan de luz astral, mientras que el cristianismo ha dejado testimonio de coronas de luz en todas sus representaciones artísticas. También los tibetanos, los budistas, hindúes e indígenas americanos describen en detalle la existencia de las capas áuricas. La única constante en todas las teorías y culturas, sería su propiedad colorística, fluida y permeable, capaz de mutar y penetrar la materia. Sabemos también que los campos biomagnéticos se extienden de manera infinita. Los equipos modernos pueden medir el campo áurico del corazón hasta una distancia de 5 metros.

Este mapa de anatomía sutil contiene información acerca de los acontecimientos vitales que tienen lugar en el interior del cuerpo y no a nivel de la piel.

El fundador de la medicina homeopática, Samuel Hahnemann (1755-1843), denominó miasma a aquellos trastornos incurables profundamente arraigados en sus pacientes, que se transmiten a través de los campos morfogenéticos, vinculados al aura.

El cáncer, un mal extendido a 1 de cada 7 personas en 2015, podría comportarse como una huella energética sin curar, como si fuera un patrón vibratorio repetitivo presente en los campos morfogenéticos. Por tanto, es de especial importancia cuidar y alimentar no sólo el cuerpo, sino las emociones.

La huella de las emociones en el aura

Las siete emociones básicas (alegría, ira, preocupación, pensamiento-tristeza, miedo y conmoción), influyen en un órgano específico cuando las emociones son excesivas o poco desarrolladas (respectivamente, corazón, hígado, pulmones, bazo y riñones).

Corrientes como el pensamiento positivo o la sanación utilizan la curación a distancia (enlace al libro La Curación Vibracional, Richard Gerber). Esto puede explicarse por medio de la conectividad energética, que supone la presencia de campos a través de una “realidad no local”.

La imposición de manos es otro método que refuerza la capacidad natural del cuerpo para curarse. Hoy en día se utiliza en hospitales de todo el mundo, y se enseña en universidades de medicina y enfermería. En ambos casos, se asocian los resultados al acceso a los biocampos. La física cuántica describe que el campo de una persona puede interactuar con el de otra que se encuentra a miles de kilómetros por medio de la intención.

Sólo es posible realizar conjeturas pero aquellos que se llaman a sí mismos sanadores y aquellas personas que hacen uso del pensamiento positivo consciente, basándose en la intención del aquí y ahora, repiten y emiten su propio mensaje al campo de energía de cualquier persona, a cualquier distancia.

¿Cuál es tu experiencia? Te leo en comentarios.

Vikasita (escrito en 2015).

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