Saltar al contenido

Salud y yoga: prevenir enfermedades estacionales

Salud y yoga: prevención de las enfermedades estacionales.

Liberarse del yugo del dolor se denomina yoga.

Capítulo 6, v. 23 – Bhagavad Gita

El yoga no es una panacea, aunque a veces pueda sustituir a la medicina o complementarla. No obstante actúa a través del organismo de manera directa y desde su perspectiva de la salud imbuye energía positiva. En este artículo te traigo la palabra sánscrita rtucarya‘ que hace referencia al “estilo de vida” aconsejable según la estación del año en la que nos encontramos.

Como sabes, el ser humano es parte integral del universo (macrocosmos) y cualquier cambio en la atmósfera se refleja en él (microcosmos).

El yoga como método terapéutico reconoce la importancia del Ayurveda en el mantenimiento de la salud mental, sensorial y física. El Ayurveda, cuya definición literal es ‘ciencia de la vida’, y el yoga, provienen del mismo patrimonio común de la cultura védica.

Comparten fundamentos tan valiosos como la doctrina de los tres ramales o atributos de la naturaleza: luz, energía y oscuridad (sattva, rajas y tamas).

Cada una de las tres dosas (estado funcional y energético del cuerpo dominante) se acumulan o equilibran en estaciones distintas. El desequilibrio de estos factores corporales (kapha, pitta y vata), se denomina en occidente ‘enfermedad’.

Conocer la salud para saber leer la enfermedad

Reconocemos tres tipos de enfermedades comunes: exógenas (producidas por agentes externos como traumatismos y otras lesiones), endógenas (producida por el desequilibro de las dosas), y emocionales. A su vez los tres tipos se relacionan con los sentidos, las acciones y el tiempo.

Por ejemplo, los sonidos en exceso altos sobrecargan el sentido auditivo; mientras que no utilizar el sentido de la escucha se considera infra-utilización. Respecto al sentido del tacto, la falta de contacto físico (un baño, un masaje, un abrazo), se considera inadecuado si se desea preservar la salud. El uso excesivo o incorrecto del tacto, según el Ayurveda, sería el contacto con alcoholes, vientos y objetos aceitosos, fríos y calientes, en el momento inadecuado.

Otro ejemplo sería el de deleitarse reiteradamente del mismo tipo de sabor haciendo un uso excesivo del gusto. Mientras que omitir un sabor sería un uso inapropiado.

Igualmente, el uso en exceso o la falta de uso del habla, la mente y el cuerpo provocan la aparición de la enfermedad. Esto incluye controlar o forzar los diversos impulsos naturales del hombre y la mujer. Finalmente, el uso inapropiado de la mente pasa por sentir miedo, culpa, tristeza, orgullo, ira, envidia y mala intención.

Estos ‘dolores mentales’ tienen consecuencias somáticas que se manifiestan inmediatamente o cierto tiempo después. Por supuesto sufrir una emoción que es recurrente no debe de llenarnos de culpa o frustración. Se trata de reconciliarnos con nuestra emoción y a través de la indagación y comprensión del origen, dejar que se desvanezca sin juzgar, ni identificarnos con ella.

El yoga como camino a la salud

A fin de emplear el yoga para entender la salud natural es preciso tener en cuenta que la práctica también se ocupa del cuerpo espiritual y de las experiencias que trascienden a los sentidos. El texto más relevante que facilita información sobre la práctica es el Hatha Yoga Prapidika. El conocimiento ofrecido por su lectura informa de que la práctica regular puede ser profiláctica y terapéutica.

Lo que la ciencia médica y el yoga tienen en común y los diferencia, se resume en el comentario de Vyasa a los Yoga Sutras de Patañjali:

“Tal y como la ciencia médica posee cuatro secciones: enfermedad, causa de la enfermedad, curación y terapéutica, la ciencia del yoga se divide también en cuatro partes: sufrimiento, causa del sufrimiento (ignorancia), curación (liberación) y medios (el yoga óctuplo o ashtanga).”

Es aquí donde el yoga describe su valor: se persigue la agitación mental y la inseguridad espiritual y se sustituyen por una visión desprendida y serena.

Será fundamental que en la práctica de yoga, la concentración del estudiante se lleve a los puntos vitales para prevenir en primer lugar la pérdida de energía y llegar a incrementarla. Al igual que lo hacemos con la alimentación, el cambio estacional debe reflejarse en la secuencia de posturas que realicemos pues lo que es apropiado para el tiempo cálido no lo es para el frío.

Posturas yóguicas (asanas) recomendadas

Encima de la esterilla trabajaremos flexiones de columna, posturas supinas, inversiones y extensiones de columna. Posturas que enfrían y calman el organismo. Con la llegada del invierno sin embargo, son recomendadas las posturas de pie, las torsiones, las inversiones y los saltos que estimulen eficazmente la circulación, generen calor y reduzcan la rigidez.

Durante la estación postinvernal trabajaremos posturas que regulen la digestión, alivien la congestión y estimulen el sistema inmunológico. Entre ellas, las posturas de pie, las flexiones de columna, las torsiones, las inversiones y las extensiones de columna.

En circunstancias normales, las posturas pueden realizarse de manera libre. No obstante, con objeto de mejorar la salud, es recomendable usar diversos tipos de apoyos que facilitan la alineación de los tres volúmenes: pelvis, caja torácica y cabeza. Se emplean como accesorios la pared, las sillas, los taburetes, las mesas, las mantas, los almohadones cilíndricos o bolsters, los cinturones y los ladrillos o bloques.

La práctica de yoga debería ser un momento de feliz y sincera soledad. La mejora progresiva del estado de salud se acompaña del aumento de tu propia sensibilidad. Permitiendo el rechazo de lo que es perjudicial para tu propio ser.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: