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Yoga en el trabajo

La teoría de la puerta del dolor

La teoría de la puerta del dolor

En el campo del Yoga en el trabajo, la energía se centra en conocer lo que ocurre en el interior del cuerpo. El estudio del sistema nervioso nos dice que diferentes tipos de neuronas están al cargo de distintas funciones:

Las neuronas motoras controlan el sistema musculo-esquelético, mientras que las neuronas asociativas dirigen la voluntad y junto a las neuronas motoras participan en los reflejos simples. Pero este es sólo el principio de otras fuentes sensoriales que intervienen en la relación del cuerpo con su entorno.

Hace solamente algunos años, en 1965, dos científicos entregados a la comprensión de la dimensión humana del dolor, Melzack y Wall, dieron nombre a la Teoría de la puerta del dolor o Teoría de la compuerta (Gate control).

Poniendo luz a la teoría

Cuando nos golpeamos contra algo duro, lo más natural es llevar inmediatamente la mano o la boca a la zona afectada. El hecho de frotarnos el golpe alivia el dolor con un suave masaje.

La Teoría de la puerta del dolor, con base neurológica, explica este fenómeno. Según esta tesis, un contacto profundo con la zona afectada “cierra la puerta al dolor, y bloquea la transmisión sináptica del dolor en la médula espinal”.

Aunque el mecanismo sigue siendo incierto a día de hoy, cierto es que resulta una acción refleja y natural que a todos nos puede resultar familiar. La idea general está aceptada popularmente: en algún lugar entre la médula y la corteza cerebral, el tacto y la presión se interponen con las vías ascendentes del dolor y minimizan o bloquean su sensación.

Yoga en el trabajo: breve práctica guiada

Probablemente estás sentada o sentado delante de tu ordenador, en tu casa u oficina. ¿Sientes molestias en la espalda? Hagamos la prueba: sentada/o en una silla, enraíza las plantas y dedos de los pies con el suelo. Ahora entrelaza los dedos de las manos por detrás de la espalda, presiona las palmas de las manos entre sí abriendo el pecho y echa las manos hacia atrás. Inclínate hacia adelante, elevando los brazos estirados y dejando caer la cabeza entre las piernas. Elimina cualquier tensión en el cuello. Después enderézate y presiona fuertemente las palmas de las manos contra la zona baja de la espalda. Abre tu pecho. El contraste es sorprendente y el alivio inmediato.

En Yoga como en sanación energética, hacemos uso de este principio continuamente.

¿Es apropiado o no? Uno de los retos de los profesores de Yoga es enseñar al practicante hasta dónde puede aplicar este principio sin problemas.

Si nos mimamos con exceso, no hay progreso, pero si subestimamos la importancia de aviso de dolor podemos llegar a dañar las articulaciones y los tejidos del cuerpo.

La respuesta siempre es poner la escucha atenta en el maestro, tu propio cuerpo.

Vikasita.

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